Road Trip, Atlantic coast parte 2

Provincetown en Cape Cod Bay

Eran las 5am y ya brillaba el sol, no quería dejar la cama que me seducía pero había un ferri esperando a las seis en punto. Dejaba atrás Boston (foto) y solo fue una breve estancia, unas cuantas fotos, ahora un mar lleno de calma nos conducía hasta Provincetown por la bahía de Cape Cod, la mañana relajada observando el eterno horizonte azul escaso de olas.

Se deja ver el pequeño pueblo turístico, fueron dos horas y media de viaje, se levanta sobre el la torre o monumento de Pilgrims, (foto) el cual ya estando en tierra firme fue el primer lugar a visitar porque prometía una excelente vista de 360 grados, solo que ninguna buena foto viene de gratis, para llegar a la cima son un buen numero de escalones en su interior, pero cansado y falto de aliento ves el paisaje del lugar y las fotografías surgen. (foto)

Provincetown es habitado normalmente por escritores, pintores, artistas de diferentes categorías que eligen vivir ahí para mantenerse aislados, solo que en verano pierde su toque de soledad, siempre hay turistas o residentes temporales que tienen ahí su segunda casa para pasar la época de calor. (foto)

Muy artístico caminar por sus calles, mucho que observar, pero ya era hora de comer. Algo que es como comer unos buenos tacos en México, es así de común probar todo tipo de alimento en base a langosta o productos de mar. En el Lobster Pot no escatimaron en consentirnos, nos servían casi cada platillo disponible en la carta para que probáramos de todo, fue un festín de mariscos con langosta casi en cada uno de ellos, lo recuerdo con ese deseo de repetirlo! (foto platillos)

Con el estomago lleno hasta su máximo el recorrido seguía hacia el sur rodeando la bahía, cada parte del paisaje era nueva para mis ojos, daban ganas de pararse cada kilometro y tomar fotos. El destino era West Dennis donde se pernoctaría, antes, había tiempo para indagar en rincones del lugar detenerse en Brewster y buscar la playa Breakwater, (foto) famosa porque se va la marea cientos de metros y cuando regresa se puede observar fácilmente como la playa se empieza a llenar.

Llego la noche, y como si hubiera sido poca la comida del medio día, había otra invitación a cenar, no quedo de otra que cenar una gigantesca chuleta de cerdo en un pequeño restaurante local. Después no quedaba mas que desear dormir al lado del mar.

Continuara…

Written by

No Comments Yet.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.